24 June 2015
17 June 2015
29 May 2015
Herman Wallace
A
DEFINED VOICE
They removed
my whisper from general population
To maximum
security I gained a voice
They removed
my voice from maximum security
To
administrative segregation
My voice gave
hope
They removed
my voice from administrative segregation
To solitary
confinement
My voice
became vibration for unity
They removed
my voice from solitary confinement
To the
Supermax of Camp J
And now they
wish to destroy me
The louder my
voice the deeper they bury me
I SAID, THE
LOUDER MY VOICE THE DEEPER THEY BURY ME!
Free all
political prisoners, prisoners of war, prisoner of consciousness.
Listen to Herman Wallace reading this poem here.
UNA VOZ DEFINIDA
Se llevaron mi murmullo de la población en general
a la prisión de máxima seguridad. Gané una voz.
Se llevaron mi voz de la máxima seguridad
a la segregación administrativa.
Mi voz dio esperanza.
Se llevaron mi voz de la segregación administrativa
al confinamiento solitario.
Mi voz se convirtió en vibración por la unidad.
Se llevaron mi voz del confinamiento solitario
a la prisión de super máxima seguridad del Campamento J.
Y ahora quieren destruirme.
Cuanto más fuerte suena mi voz, más profundo me entierran.
¡DIJE, CUANTO MÁS FUERTE SUENA MI VOZ, MÁS PROFUNDO ME
ENTIERRAN!
Libertad para todos los presos, prisioneros de guerra,
presos de conciencia.
Traducido
por Beatriz Viol.
Herman Wallace (New
Orleans, USA, 1941-2013) era uno de los llamados “Tres de Angola”, junto a
Robert King y Albert Woodfox. Los tres, todos afroestadounidenses, fueron
enviados al Centro Penitenciario del Estado de Louisiana, más conocido con el
nombre de “Angola”, considerada la peor prisión de Estados Unidos. Allí
fundaron una de las primeras agrupaciones del partido de las Panteras Negras en
la cárcel con el propósito de luchar por los derechos de los presos. Después de
pasar 41 años en confinamiento solitario tras ser acusado injustamente del
asesinato a un guardia de la cárcel, su condena fue revocada y salió en libertad,
pero murió 3 días después debido a un cáncer de hígado a la edad de 71 años.
Información extraída del artículo de Amy Goodman Free at last publicado en
Democracy Now y traducido al español por Mercedes
Camps aquí.
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22 April 2015
Versos en la arena (18)
La verdad no hace ruido:
su luz se vuelve un faro que encallara
los barcos contra el arrecife a posta.
JUAN MANUEL ROMERO
16 April 2015
Este loco mundo (5)
Este loco mundo. 17 cuentos (Cambalache, 2010) es un libro de relatos para niñas y niños de todas las edades ideados y escritos conjuntamente por Miguel Ángel García Argüez, José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez e ilustrados por Amelia Celaya.
En esta serie ofrecemos algunos cuentos de esta obra y sus versiones a diferentes lenguas.
El libro puede adquirirse en cualquier librería de España o, desde cualquier lugar del mundo, a través de la librería virtual Paquebote.
UN VIENTO INDECISO
Un viento estaba delante de una veleta. Era la veleta que había en lo alto de una torre muy antigua, por eso estaba oxidada y chirriaba al hablar.
— ¿Adónde te diriges, viento? —le preguntó la veleta.
—No sé… ¿Adónde crees que debo ir?
—¡Qué pregunta…! ¡Adonde tú quieras! Cada viento va en una dirección, ¡tú sabrás cuál es la tuya!
—Pues no sé adónde me gustaría ir, no se me ocurre de repente ningún lugar…
—A ver, puedes ir al norte o al sur o al este o al oeste, en fin… tú deberías saber todo esto y tener claro adónde ir. ¿Pero qué clase de viento eres?
—Sólo soy un viento que...
—Bueno, bueno, decídete ya, venga, piensa un destino y ponte en marcha. Sopla con fuerza. Sólo de ese modo podré yo girarme y señalar una dirección u otra. Las veletas necesitamos que los vientos nos muevan para cumplir con nuestro trabajo… Eso lo entiendes, ¿verdad?
—Pues sí, creo que sí, pero…
En ese momento apareció volando por allí una cometa que parecía muy asustada y que comenzó a gritar:
—¡Ayúdame, viento! ¡Ayúdame, por favor! Que me caigo…
—¿Cómo dices, cometa? ¿Es a mí? ¿En qué puedo ayudarte? —le preguntó el viento.
—¡Te necesitooo! ¡Me caigoooooo!
La cometa caía en picado. Mientras perdía altura y se acercaba al suelo, llegó a murmurar:
—¡Arghh! ¡Qué viento más tonto!
Después de esta pequeña interrupción, la veleta chirrió para llamar la atención del viento y así retomar la conversación:
—¿Qué haces entonces? ¿Te decides? ¿Vas a alguna parte? —le preguntó la veleta, que estaba impaciente y cada vez más nerviosa.
—No sé… Por un lado pienso que el sur podría ser una buena elección, pero luego lo vuelvo a pensar y creo que es mejor el norte. Pero también me gustaría viajar al este. O conocer el oeste… ¿Cómo saber cuál es el mejor lugar hacia el que ir? Si elijo un lugar, igual cuando esté allí me pregunto por qué no tomé otra dirección… Por otro lado seguro que cualquier lugar es interesante…
—Vamos, viento, que no tenemos todo el día, ¿adónde vas a ir finalmente? ¿En qué
dirección?
—No lo sé, creo que no voy a ir a ninguna parte… Mejor voy a quedarme quieto.
—Pero si te quedas quieto no puedes ser un viento. Los vientos van de un lado a otro, se mueven… ¡Por eso son vientos! —replicó indignada la veleta.
—Pues entonces quizás yo no sea un viento.
—¿Y qué eres entonces?
—No sé… Otra cosa.
Miguel Ángel García Argüez, José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez
UN VENT INDÉCIS
Un vent était devant une girouette. C’était une girouette qui était en haut d’une très ancienne tour, et qui était donc toute rouillée et grinçait en parlant.
— Où vas-tu, vent ? —lui demanda la girouette.
— Je ne sais pas… Où crois-tu que je devrais aller ?
— Drôle de question…! Où tu veux ! Chaque vent va dans une direction, tu dois savoir quelle est la tienne !
— Je ne sais pas où je veux aller… Tout de suite, aucun endroit ne me vient à l’esprit…
— Voyons, tu peux aller vers le nord, ou le sud ou l’est ou l’ouest, enfin… tu devrais savoir tout cela et savoir où aller. Mais quel genre de vent es-tu ?
— Je suis seulement un vent qui...
— Bon, bon, décide-toi, vas-y ! Pense une destination et mets-toi en route. Souffle fort. C’est seulement comme ça que je pourrai tourner et indiquer une direction ou une autre. Les girouettes, nous avons besoin que les vents nous poussent pour accomplir notre travail… Tu comprends ça, n’est-ce pas ?
— Oui, je crois, mais….
À ce moment là un cerf volant apparut dans le ciel. Il semblait très effrayé et il commença à hurler :
— Aide-moi, vent ! Aide-moi, s’il te plaît ! Je tombe…
— Que dis-tu, cerf-volant ? C’est à moi que tu parles ? Comment puis-je t’aider? – lui demanda le vent.
— J’ai besoin de tooooiii!!! Je toooombeeee!!!
Le cerf-volant tombait en piqué. Tandis qu’il perdait de l’altitude et s’approchait du sol, il arriva à murmurer :
— Arghh ! Qu’est-ce qu’il est bête, ce vent !
Après cette petite interruption, la girouette grinça pour attirer l’attention du vent et reprendre la conversation :
— Alors, que fais-tu ? Te décides-tu ? Vas-tu quelque part ? — lui demanda la girouette, qui était impatiente et de plus en plus nerveuse.
— Je ne sais pas… D’un coté je pense que le sud pourrait être un bon choix, puis j’y pense à nouveau et je me dis que le nord, c’est mieux. Mais j’aimerais bien aussi voyager à l’est. Ou connaître l’ouest… Comment savoir quel est le meilleur endroit où aller ? Si je choisis un endroit, il se peut que quand je serai là-bas je me demanderai pour quoi je n’ai pas pris une autre direction… D’un autre coté, bien sur, n’importe quel endroit est intéressant…
— Allons, vent ! Nous n’avons pas toute la journée… Pour finir, tu iras où ? Dans quelle direction ?
— Je ne sais pas, je crois que je n’irai nulle part… Je vais plutôt rester immobile.
— Mais si tu restes immobile tu ne peux pas être un vent. Les vents vont d’un endroit à l’autre, ils bougent… C’est pour ça qu’ils sont des vents ! –répliqua indignée la girouette.
— Je ne suis peut être donc pas un vent.
— Et qui est tu, donc ?
— Je ne sais pas… Autre chose.
Traducción: Laura Casielles y Perrine Delangle.
AN INDECISIVE WIND
A wind was facing a weathervane. This weathervane was on the tiptop of a very old tower,
which is why it was rusty and creaked whenever it spoke.
“Where are you off to, wind?,” the weathervane asked.
“I don’t know. Where should I go?”
“What a silly question! Go wherever you want! Every wind blows in a different direction – you should know which is yours!”
“It’s just that I don’t really know where I’d like to go. I just can’t think of any particular place.”
“Let’s see. You can go north or south or east or west… I mean, really, you should know that by now and you should know exactly where to go. What kind of wind are you?”
“I’m just a wind that…”
“Alright, alright, make up your mind. Think of someplace and get going. Blow with all your might. That’s the only way you can make me spin and point me in one direction or another. We weathervanes need the winds to move us so that we can do our job. You do understand that, don’t you?”
“Of course I do, I mean I think so. But…”
Just then a kite appeared. It seemed very frightened and shouted, “Help me, wind! Please help me! I’m about to fall down.”
“What? Are you talking to me, Mr. Kite? How can I help you?” asked the wind.
“I need you – I’m falling!”
The kite started to fall. As it fell, drifting closer and closer to the ground, it murmured, “Yikes! What a stupid wind!”
After this brief interruption, the weathervane creaked at the wind to get its attention and take up their conversation again.
“So what are you doing? Have you decided? Are you going anywhere?,” asked the weathervane, growing more and more impatient and nervous.
“I just don’t know. On the one hand, I think that going south would be a good choice. But then I think about it some more and I think that the north is probably better. But I’d also like to go east. Or see what the west is like. How can I know the best place to go? If I pick someplace, maybe when I get there I’ll ask myself why I didn’t pick someplace else. On the other hand, no doubt anyplace would be interesting.”
“Come on, wind, we don’t have all day. Where are you going to go? Where are you headed?”
“I don’t know. Maybe I just won’t go anywhere. I think I’ll just stay here without moving.”
“But if you don’t move you can’t be a wind. The winds move around, back and forth – that’s why they’re winds!,” the weathervane answered indignantly.
“Well then, maybe I’m not a wind.”
“What are you then?”
“I don’t know. Something else.”
Traducción: Sheila Ingrisano.
UN VENTO INDECISO
Un vento si mise di fronte a una banderuola. La banderuola stava sulla sommità di una torre molto antica, perciò era ossidata e ogni volta che apriva bocca cigolava.
—Dove ti dirigi, vento? —gli chiese la banderuola.
—Non lo so... Dove credi che debba andare?
—Che domanda...! Dove vuoi! Ogni vento va in una direzione, tu saprai bene qual è la tua!
—In realtà non so dove mi piacerebbe andare, su due piedi non mi viene in mente
nessun posto...
—Vediamo, puoi andare al nord, o al sud, o all’est, o all’ovest... Insomma... Dovresti
essere consapevole di tutto questo e saper bene dove andare. Ma che razza di vento sei?
—Sono solo un vento che...
—Dai, su, deciditi, su, avanti, pensa a una meta e mettiti in cammino. Soffia con
forza. Solo in questo modo io potrò girarmi e indicarti una direzione o l’altra. Noi banderuole abbiamo bisogno di venti che ci muovano, per compiere il nostro dovere... Questo lo capisci, vero?
—Ma sì, credo di sì, però...
In quel momento comparve in quel punto del cielo un aquilone, che sembrava molto
spaventato e iniziò a gridare:
—Aiutami, vento! Aiutami, per favore! Sennò cado...
—Come dici, aquilone? Parli con me? In cosa posso esserti utile? —gli chiese il vento.
—Ho bisogno di teeeeeee! Cadooooo!
L’aquilone cadeva a sfracello. Mentre perdeva quota e si avvicinava al suolo, riuscì a
mormorare:
—Arghh! Che vento stupido!
Dopo questa piccola interruzione, la banderuola cigolò per richiamare l’attenzione
del vento e riprendere la conversazione:
—Cosa fai, allora? Ti decidi? Vai da qualche parte? —gli chiese la banderuola, che era impaziente e si innervosiva sempre di più.
—Non so... Da un lato, penso che il sud potrebbe essere una buona scelta, però poi
ci ripenso e credo sia meglio il nord. Ma mi piacerebbe andare anche a est. Oppure conoscere l’ovest... Come posso fare per capire qual è il posto migliore dove andare? Se scelgo un posto, magari quando ci sono mi chiedo perchè non ho preso un’altra direzione... D’altra parte, sicuramente tutti i posti sono interessanti...
—Avanti, vento, non abbiamo tutto il giorno, dove vai, alla fine? In che direzione?
—Non lo so, credo che non me ne andrò da nessuna parte... Forse è meglio che me ne rimanga tranquillo.
—Ma se rimani tranquillo non puoi essere un vento. I venti vanno da un posto
all’altro, si muovono... Per questo si chiamano venti! —replicò la banderuola, indignati.
—Allora forse non sono un vento.
—E cosa sei, dunque?
—Non so... Qualcos’altro.
Traducción : Lorenzo Mari.
UN VENT INDECÍS
Un vent era davant d’un penell. Era el penell que hi
havia a la part alta d'una torre molt antiga, per això estava rovellat i
grinyolava al parlar.
—Cap a on vas, vent? —Li va preguntar el penell.
—No ho sé... Cap a on creus que he d’anar?
—Quina pregunta...! Cap a on tu vulguis! Cada vent va cap a una direcció, tu sabràs
quina és la teva!
—Doncs no sé cap a on m’agradaria anar, de cop i volta no se m’acut cap lloc…
—A veure, pots anar al nord o al sud o a l’est o a l’oest, en fi... tu hauries de saber tot això i tenir clar cap a on anar. Però quina mena de vent ets?
—Només sóc un vent que...
—Bé, bé, decideix-te ja, vinga, pensa una destinació i
engega. Bufa amb força. Només d’aquesta manera podré girar-me i assenyalar una
direcció o una altra. Els penells necessitem que els vents ens moguin per complir amb la nostra feina... Això ho entens, oi?
—Doncs sí, crec que sí, però...
En aquell moment va aparèixer volant per allí un estel
que semblava molt espantat i que va començar a cridar:
—Ajuda’m, vent! Ajuda’m, si us plau! Que caic...
—Com dius, estel? És a mi que m’ho dius? En què puc ajudar-te? —li va
preguntar el vent.
—Et necessitoooo! Caaaaaic!
L’estel queia en picat. Mentre perdia alçada i s’apropava
al terra, va murmurar:
—Arghh! Quin vent més babau!
Després d’aquesta petita interrupció, el penell va
grinyolar per atraure l’atenció del
vent i d’aquesta manera reprendre la conversa:
—Què fas llavors? Et decideixes? Vas a cap lloc? —li va preguntar el penell, que estava impacient i cada vegada més nerviós.
—No ho sé... Per una banda penso que el sud podria ser una
bona elecció, però després hi torno a pensar i crec que és millor el nord. Però
també m’agradaria viatjar a l’est. O conèixer l’oest... Com puc saber quin és
el millor lloc cap a on anar? Si trio un lloc, potser quan estigui allí em pregunto per què no vaig prendre una altra direcció... D’altra banda segur que qualsevol lloc és interessant...
—Vinga, vent, que no tenim tot el dia cap a on aniràs finalment?
—No ho sé, crec que no aniré enlloc... Millor m’estaré quiet.
—Però si et quedes quiet no pots ser un vent. Els vents van d’un lloc a l’altre, es
mouen... Per això són vents! —va replicar indignat el penell.
—Doncs llavors potser jo no sigui vent.
—I què ets llavors?
—No ho sé… Una altra cosa.
Traducción:
Laura Martí y Beatriz Viol.
5 March 2015
Este loco mundo (4)
Este loco mundo.
17 cuentos (Cambalache,
2010) es un libro de relatos para niñas y niños de todas las edades ideados y
escritos conjuntamente por Miguel Ángel García Argüez, José María Gómez Valero
y David Eloy Rodríguez e ilustrados por Amelia Celaya.
FOREST MUSIC
Els animals del bosc, tristos, somien algunes nits amb la música de violins de neu que tornen preciós el seu bosc solitari.
En esta serie ofrecemos algunos cuentos de esta
obra y sus versiones a diferentes lenguas.
El libro puede
adquirirse en cualquier librería de España o, desde cualquier lugar del mundo,
a través de la librería virtual Paquebote.
LA MÚSICA DEL BOSQUE
La
niña que tocaba el violín de nieve había estudiado mucho para aprender a
hacerlo sonar y conocer sus secretos.
Iba
a ensayar al bosque, y los osos, los ratones, los lobos, las marmotas, las
lechuzas, los jilgueros, las musarañas y algunos otros animales se acercaban a
escuchar las preciosas melodías que la niña iba inventando.
Un
día soleado de primavera se deshizo el violín de nieve y la niña ya no pudo
tocar más.
Los
animales del bosque, tristes, sueñan algunas noches con la música de violines
de nieve que vuelven hermoso su bosque solitario.
Miguel Ángel
García Argüez, José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez
LA MUSIQUE DE LA FORÊT
La
petite fille qui jouait le violon de neige avait beaucoup étudié pour apprendre
à le faire sonner et en connaître les secrets.
Elle
allait répéter dans la forêt, et les ours, les souris, les loups, les
marmottes, les chouettes, les chardonnerets, les musaraignes, et des autres
animaux s’approchaient pour écouter les jolies mélodies que la petite fille
inventait sur le chemin.
Un
beau jour ensoleillé de printemps, le violon de neige se fondit et la petite
fille n’a plus pu jouer.
Certaines
nuits, tristes, les animaux de la forêt rêvent de la musique des violons de
neige qui embellissent leur forêt solitaire.
Traducción: Laura
Casielles et Perrine Delangle.
The little girl who played the snow
violin had studied very hard to learn how to make it sound and discover its
secrets.
She practiced in the forest and the
bears, mice, wolves, groundhogs, owls, goldfinches, shrewmice and other animals
would listen to the beautiful songs that the little girl made up.
One sunny spring day, the snow violin
melted and the little girl couldn’t play it anymore.
The animals in the forest, bereft,
sometimes dream about snow violin music that brightened their lonely forest.
Traducción: Sheila
Ingrisano.
LA MUSICA DEL
BOSCO
La
bambina che suonava il violino di neve aveva studiato molto per imparare a
trarne suoni e per conoscere i suoi segreti.
Andava
a esercitarsi nel bosco, e gli orsi, i topolini, i lupi, le marmotte, i gufi, i
cardellini, i toporagni e alcuni altri animali si avvicinavano per ascoltare le
splendide melodie che la bambina stava inventando.
Un
giorno soleggiato di primavera il violino di neve si sciolse e la bambina non
poté più suonare.
Certe
notti gli animali del bosco, malinconici, sognano la musica dei violini di neve
che riporta lo splendore nel loro bosco solitario.
Traducción : Lorenzo Mari.
LA MÚSICA DEL BOSC
La nena que
tocava el violí de neu havia estudiat molt per aprendre a fer-lo sonar i conèixer
els seus secrets.
Anava
a assajar al bosc, i els ossos, els ratolins, els llops, les marmotes, les
òlibes, les caderneres, les musaranyes i alguns altres animals s’hi apropaven a
escoltar les precioses melodies que la nena anava inventant.
Un dia
assolellat de primavera es va desfer el violí de neu i la nena ja no va poder
tocar més.
Els animals del bosc, tristos, somien algunes nits amb la música de violins de neu que tornen preciós el seu bosc solitari.
Traducción: Laura Martí y
Beatriz Viol
Otros cuentos de Este Loco Mundo:
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